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domingo, 5 de abril de 2020

Perdóname la ira

Perdóname la ira. Disculpa la explosión inusitada. Trata de excusarme la conducta desconsiderada… de nuevo. Es que no puedo evitarla. Te juro que estoy trabajando contra ella, pero cuando la veo venir, cuando se supone que es momento de evitarla, caigo inevitablemente en su ardor, en esa corriente poderosa de rabia que me levanta y me hace embestir a quien tenga enfrente. Pasa un rato, pasan los días y cuando estoy seguro de tener todas las cartas para ganar la siguiente contienda, comienzo a sentir la succión otra vez y recaigo finalmente en mi condición. A veces creo que soy dos: el que reflexiona, el que desea compartir y pasarla bien; y el otro, el demonio que sabotea, el que no soporta la disensión y quiere imponer a carajazos su punto de vista por miedo a morir. Quisiera al final ser uno solo, uno consciente, uno que discierne: uno que ama. 

miércoles, 5 de junio de 2019

Ganaron mis emociones

Ganaron mis emociones. Después de tanto tratar de hablar por las buenas, de negociar con ellas para poder mantener un equilibrio emocional, fui derrotado por su locura, por su recurrencia, por su inestabilidad. Ya no me queda más remedio que explotar cuando sienta la injusticia, deprimirme cuando me sienta triste y alegrarme por cualquier pendejada. Se acabó el chance que le di a la conciencia profunda de tomar el control sobre mis pensamientos. No habrá consideración posible ante el próximo incidente porque tomaré el arma que tenga a la mano y la blandiré para defenderme como sea, caiga quien caiga. El arrepentimiento ligero y repetido será mi único instrumento cada vez que meta la pata miserablemente, igualito cada vez, porque es que a mí nadie me va a joder. Entonces, poco a poco, con cada explosión, sentiré cómo las glándulas, las vísceras y los órganos, se retuercen y dan lugar a la enfermedad degenerativa e implacable que me da miedo nombrar. ¿Que por qué insisto? Porque es que nadie va a estar por encima de mí y va a hacer lo que le da la gana mientras yo esté aquí. ¿Entendiste?