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sábado, 7 de enero de 2023

Estamos perdidos

Estamos perdidos. El ser humano está perdido. Se puede apreciar esta perdición metiéndole el ojo a la destrucción de las relaciones humanas, a cómo está el mundo, el sitio donde vive que, por mucho adornito perolito que haya, se está cayendo a pedazos fuera de la vista o el interés de muchos. Saberlo es como entrar a una casa, ver al frente los artículos y aparatos más avanzados del mercado, pero  mientras avanzamos por los pasillos y detallamos su interior, se notan las goteras, filtraciones, grietas y desniveles, daños que a mediano plazo echará abajo la estructura completa con todos los maquillajes e ilusiones que albergaba. Somos como los inquilinos locos que no se preocupan por los daños solo porque nos vamos antes del fin. Como consecuencia lógica, nos vamos a extinguir muchos antes de lo previsto y no debería haber mayor objeción a eso, sino por un empeño iluso de no ser aguafiestas, de que aquí no pasa nada.

martes, 29 de marzo de 2022

Lo humano pa después

Durante más de 10 años de educación nos meten en la cabeza todos los siglos de descubrimientos científicos y tecnológicos del ser humano y sin embargo no nos enseñan nada sobre el desarrollo humano, de cómo resolver los problemas cotidianos que tienen los mismos siglos existiendo. Ninguna institución pública o privada te enseña que tendrás días difíciles, que deberás equivocarte para aprender o que hay cosas que no podrás controlar. ¿No les parece sospechoso que solo nos enseñen solo lo que le pueda servir a otra gente y no lo que nos puede brindar verdadero bienestar (o, en su defecto, nos podría joder la vida)? Lo humano ha quedado siempre relegado al último lugar por quienes gobiernan a quienes gobiernan. Lo humano siempre deberá comenzar de cero, cada vez, sin mayores posibilidades. Qué vaina.

lunes, 13 de mayo de 2019

El animal

El animal que se salió de control. El animal que se separó de la concordia total y convirtió su magnífica herramienta, groseramente sobrevalorada, en una amenaza, y finalmente en el arma letal que ahora agita en el aire. El animal que pasó de ser parte a ser dueño, de ser hijo a ser dueño, de ser microscópico a ser dueño. Es el inventor del término “conciencia”, pero la evidencia dista mucho de corresponder. Quién puede pensar que semejante ser, así de inútil y vulnerable durante tantos años después de nacer, se irá elevando sobre sus pies para, con ideas ajenas aprendidas de los comerciantes de emociones y bienestares de plástico, actuando como la muestra del retroceso evolutivo del ser humano, para erigirse como el nuevo dueño irresponsable del mundo.


Leer otros:
https://elfaculto.blogspot.com/

https://cuentosfacultos.blogspot.com/ 

miércoles, 3 de abril de 2019

El nuevo humano


Todos se quejan. Todos juzgan. Todos quieren otra cosa distinta a esta porque esto ya no se aguanta más. Pero resulta que “todo esto” fue confeccionado por nosotros desde hace muchos siglos. ¿Qué cosa es lo que hay que cambiar? ¿Los árboles? ¿Los paseos? ¿El agua con gas? Algunos malintencionados dirían que hay que cambiar al ser humano, quien produjo tanta calamidad para el humano mismo y su ambiente. Definitivamente, desde lejos somos ese virus que arrasa con el entorno y luego se va desplazando para arrasar con el nuevo entorno. Los hábitos del humano, su manera de concebir su existencia, sus ideales, han demostrado no ser coherentes con su supervivencia a largo plazo. Pero, ¿cómo debería ser ese nuevo hombre? ¿Cómo debería concebirse este nuevo ser, este nuevo habitante para lograr un equilibrio entre él, sus pares y el medio que los alberga? Por supuesto, preguntarle eso a cualquiera de nosotros, los nacidos, criados y embarrados por esta civilización moderna, podría resultar inútil, dado que los causantes del problema no podrían resolverlo en su mismo nivel de conciencia, como dijo Alberto. Seguro vendríamos con ideas absurdas, ridículamente cosméticas, acerca de los ajustes necesarios para enderezar este entuerto. Sería un necio diseñando al próximo. A mí se me antoja que ese nuevo ser podría tener características que nosotros, defensores a ultranza del sistema actual, no aprobaríamos porque es obvio que atentan contra nuestro estilo de vida actual. No aprobaríamos, con seguridad, su nuevo talante social  ̶ incluyendo sus hábitos sexuales ̶ , sus nuevos hábitos familiares y alimenticios, sus nuevos hábitos reproductivos y disciplinarios, su carácter respetuoso hacia tantos elementos a los que nosotros ahora malogramos alegre e inconscientemente. En fin, chico, como no nos da la gana de aprobarlo por lo raro, dañino o inmoral que nos parece, mejor nos quedamos en este circo aniquilador que construimos tan orgullosamente, total, planetas sobran.