Hay magia suelta. Hay chispas de
misterio que vuelan y a veces se les ocurre aterrizar de inverosímil
forma sobre cada uno de nosotros. Unos se esconden, otros fingen que
no vieron. Unos le brindan un rincón en casa y otros le ponen nombre, local,
reglamento y uniforme. Unos la pueden atribuir a visitas ocasionales
y otros a la simple coincidencia, a la suerte de un momento. No se
podría saber qué cara tiene esa magia; lo que sí se puede saber
muy fácilmente, y hasta podría cautivar, es el buen efecto que
causa esta magia entre los corazones que la acogen.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
miércoles, 19 de junio de 2013
Hay magia suelta
Hay magia suelta. Hay chispas de
misterio que vuelan y a veces se les ocurre aterrizar de inverosímil
forma sobre cada uno de nosotros. Unos se esconden, otros fingen que
no vieron. Unos le brindan un rincón en casa y otros le ponen nombre, local,
reglamento y uniforme. Unos la pueden atribuir a visitas ocasionales
y otros a la simple coincidencia, a la suerte de un momento. No se
podría saber qué cara tiene esa magia; lo que sí se puede saber
muy fácilmente, y hasta podría cautivar, es el buen efecto que
causa esta magia entre los corazones que la acogen.martes, 18 de junio de 2013
Mi analgésico
Eres el analgésico que me distrae
mientras me destruyo en silencio. Eres la hipnosis que transcurre
mientras me despedazo por dentro. Eres un mientras durante la crisis,
un puente que pretende cruzar el precipicio que no vislumbra final.
Me iré desintegrando al tiempo que camino. Iré muriendo sin contar
los minutos que queden, gracias a tus artes, a tus favores, a tu
buena disposición.jueves, 25 de abril de 2013
¿La Verdad? ¿Cuál verdad?
¿La
Verdad? ¿Cuál verdad? Uno de los problemas con las personas que creen poseer la
verdad exclusiva, es que no conversan, no discuten, no escuchan. Ellos te
orientan, te ayudan, y en el peor de los casos, te ignoran… pero no oyen. Quien
tiene la verdad en su bolsillo ya alcanzó su objetivo y no necesita nuevos
puntos de vista. Quienes se abrogan la verdad no necesitan a ningún lado porque
ya llegaron. ¿Cómo hablar con alguien que está convencido de que estás equivocado o que eres su enemigo? Y ahí, desde ahí, riegan al resto de los seres, cual jardinero,
con lo que ellos creen es su mayor aporte: Su verdad. Sí, chamo… está bien:
tienes razón.miércoles, 17 de abril de 2013
¿A qué sabes?
¿A qué sabes? ¿Eres dulce, amargo, ácido? Bastante aburrido después de
un rato. El verdadero sabor es el sorpresivo. Una probadita a lo agridulce es, más bien, efervescente, astringente; espeso al final. Un tanteo con el picante, que
golpea, que revuelca y deja una sonrisa jadeante en los ojos rojos. Así te
quiero saborear, con expectativa por delante, con un poco de respeto que parece
miedo infantil. De esta manera me gustaría colocarte en el mantel y tomarte con
los dedos pelados, desnudos, atrevidos, y claro que temblorosos. Así, pues,
eres un aroma indescifrable hasta ahora; eres el objeto divino de degustación
que se me antojó cuando pasé por tu vitrina descubierta, y que no importa qué
tan costoso me salga catar tus delicias, una, otra y otra vez más sin el temor de
aburrirme.
miércoles, 3 de abril de 2013
Parado en el borde
En el límite se comienza a saber de
las verdades, se comienza a sentir el sabor de lo inminente. Al
borde, parado en la línea prohibida y mirando hacia ambos lados, es
cuando se tiene el poder de saber, de sentir algo más que el miedo
de siempre, que el prejuicio de siempre. En el umbral es donde sí se
actúa con conocimiento de causa, con la balanza hasta ahora
escondida, prohibida, ahora a la mano. Ir y venir regala la certeza,
pero a precios muy impagables por el séquito. En el límite estás
solo y resultas peligroso para la audiencia... Pero al fin eres tú:
el mendigo que al fin se sienta en el trono.lunes, 1 de abril de 2013
Te compro un beso
Te compro un beso. Aquí tengo unas
monedas que te resultarán irresistibles. Te compro algo de tu
tiempo, de tu interés fingido. Unos billetes serán suficientes para
obtener de ti lo que por vía de la espontaneidad no pude lograr.
Aunque necesito que me hagas una descuento por volumen, te aseguro la
demanda de tus productos con la frecuencia que nos conviene a ambos.
Mañana traeré efectivo para unos abrazos y unas caricias, mientras
aceptas tarjetas de crédito -que de paso, no sé por qué te
resistes a ese método de pago-. Pero tranquila, entre los cheques y
mis ahorritos en el cochinito, creo que tendré tanto de ti como
estimo necesario, mientras aparece alguien que sea capaz de ofrecer
lo mismo con carácter de gratuidad sonriente, sólo a cambio de mis
tan vituperadas atenciones.martes, 19 de marzo de 2013
Regálame una flor viva
Regálame una flor viva. No traigas más
los despojos de un momento de vida sólo para iluminar mi mirada. Yo
no soy así. Siembra un jardín para mí y te sientas a mi lado para
disfrutar la brisa acariciando los pétalos. No caigas en la trampa
de los cazadores, de presumir de los restos de su jornada de captura.
Llévame, si quieres, adonde están esos tesoros que me cuentas; pero
no los tronches, no los arranques de la tierra generosa para ser
mostrados en un féretro de cristal. Déjame ver, incluso, cómo
mueren en su ambiente, cómo se marchitan después de vivir hasta más
no poder en esa pradera verde y azul, que, con muy buena intención,
te empeñas en mutilar.domingo, 17 de marzo de 2013
Por mensajitos me dijiste que me dejabas
Por mensajitos me dijiste que me dejabas. Esa mañana, mirando la
pantallita del teléfono, entre comas, emoticones y mala ortografía moderna,
terminaste con lo nuestro. Con la flecha pabajo descubría las nuevas palabras que
lacerarían mi alma ese día, y cuando me detenía a pensar, a recordar, a buscar
en los días pasados qué pudo ocasionar tal desbarajuste, se me apagaba con el
protector de pantalla. Con los pulgares humedecidos de lágrimas, acariciaba el
botón de contestar sin presionarlo de una vez. Y para colmo de males, de
dolores, el sistema repetía el mensaje en medio de reintentos técnicos, en
lugar del tan esperado “mentira, mi amor: era un mal chiste”; pero qué
va. Te contesté pidiendo razones, intenté llamarte decenas de veces hasta que
se me acabó el saldo a favor. Más nunca te vi. Más nunca recibí mensajito
alguno de tu parte. Recién anoche recibí un mensajito, de número desconocido, que
rezaba un “Hola”… ¿Eres tú?
Bájale dos...
Baja el nivel. Háblame sencillo. No me vengas con esas vueltas mal
fabricadas, sin tomar en cuenta mi interés, mi entendimiento. No vengas a
vender lo que no quiero comprar sólo para mostrar tu destreza dominguera. Deja ya
tus “por medio de la cual” y los “entremos en contexto” que adornan tu museo
desierto. Así que si te quieres comunicar conmigo, conveniente es que sepas
cómo hablar, cómo hablarme; conveniente es que sepas que hay alguien más, fuera
de ti, con quien pretendes entablar
conversa.
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