Lo inevitable
de mi camino no escogido me somete tiernamente. Lo inexorable de mis opciones
limitadas para volar me obliga a escarbar en el suelo, a buscar tesoros en otro
sentido. Mi mirada, antes levantada al espacio desconocido, improbable, me
empuja a mirar a los lados, a identificar el entorno, a conocer a mi semejante.
Ahora siento que debo entrar al grupo, hacer equipo y organizarme como pueda,
según veo, con quienes aparentan estar dormidos aún. Tal vez, y a pesar de lo
duro que pueda ser, podamos hacer algo con esto tan duro que nos tocó vivir. Pero
ese soy yo, el que piensa, el inteligente, el desenvuelto… por otro lado están
los otros, los que siempre he considerado adormecidos, quienes parecen ir donde
se les indica, quienes tildan de locos a los que se atreven. Ellos, los
adormecidos, tejen en silencio; tejen algo que no puedo ver con mis ojos
entrenados para lo complejo, para la grandeza. Día a día, con el pasar de las
horas, de los meses, de la vida, su prisión se nota menos estrecha. En medio
del espacio asignado por sus dictadores, se forjan un pequeño castillo también
invisible, que va creciendo y fortaleciéndose con el tiempo. El cansancio
físico encuentra refugio en el nido ya casi terminado. He visto con ojos incrédulos
cómo la vieja silla, la mecedora que cruje, dispara la mirada perdida que ya no
se detiene en detalles importantes para mí, sino que se queda redondeando ideas
desconocidas y terminan con una sonrisa. Atender al perro, acomodar las matas
del patio, jugar con el pequeño de la casa o simplemente contemplar el
atardecer se han convertido en el paseíto diario de su sabiduría silente, la
que sin darme cuenta surgió delante de mis ojos y de la que ahora necesito
tanto.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
lunes, 8 de febrero de 2016
Camino inevitable
Lo inevitable
de mi camino no escogido me somete tiernamente. Lo inexorable de mis opciones
limitadas para volar me obliga a escarbar en el suelo, a buscar tesoros en otro
sentido. Mi mirada, antes levantada al espacio desconocido, improbable, me
empuja a mirar a los lados, a identificar el entorno, a conocer a mi semejante.
Ahora siento que debo entrar al grupo, hacer equipo y organizarme como pueda,
según veo, con quienes aparentan estar dormidos aún. Tal vez, y a pesar de lo
duro que pueda ser, podamos hacer algo con esto tan duro que nos tocó vivir. Pero
ese soy yo, el que piensa, el inteligente, el desenvuelto… por otro lado están
los otros, los que siempre he considerado adormecidos, quienes parecen ir donde
se les indica, quienes tildan de locos a los que se atreven. Ellos, los
adormecidos, tejen en silencio; tejen algo que no puedo ver con mis ojos
entrenados para lo complejo, para la grandeza. Día a día, con el pasar de las
horas, de los meses, de la vida, su prisión se nota menos estrecha. En medio
del espacio asignado por sus dictadores, se forjan un pequeño castillo también
invisible, que va creciendo y fortaleciéndose con el tiempo. El cansancio
físico encuentra refugio en el nido ya casi terminado. He visto con ojos incrédulos
cómo la vieja silla, la mecedora que cruje, dispara la mirada perdida que ya no
se detiene en detalles importantes para mí, sino que se queda redondeando ideas
desconocidas y terminan con una sonrisa. Atender al perro, acomodar las matas
del patio, jugar con el pequeño de la casa o simplemente contemplar el
atardecer se han convertido en el paseíto diario de su sabiduría silente, la
que sin darme cuenta surgió delante de mis ojos y de la que ahora necesito
tanto.
jueves, 28 de enero de 2016
Cuando yo muera
domingo, 10 de enero de 2016
Aprenderás del silencio
Ya tuviste
la oportunidad de aprender de tus experiencias tan turbulentas, así de movidas,
muy cambiante todo según me has contado.
Ya pudiste tomar esos cambios y sacar promedios, tendencias; emular conductas
en determinadas circunstancias, esperar un poco cuando sea imprescindible. Pero
eso ya bastó. Ahora será todo distinto. Ahora tendrás que aprender de la
quietud. De ahora en adelante deberás succionar de los momentos de silencio, de
esas prolongadas temporadas en la que solo la brisa, los grillos y un ladrido
lejano se dejan sentir. Ahora, con cierto dolor, deberás abrir tu entendimiento
más que tus ya expertos ojos y oídos. Deberás conversar, ya no con quien se te
acerque, sino con quien habita en tus adentros. Deberás departir con quien te
agradece muchas cosas desde las vísceras, pero no podrás evitar los fantasmas
que con tanta paciencia, con tanto tesón, con tan fino pincel, excelentemente alimentados
de miedo, de prejuicio y del egoísmo que nunca antes, nos mostraste.
jueves, 26 de noviembre de 2015
Matar es chévere
Anda, dale: mata a alguien pa que seas famoso, pa que te
respeten, pa que sepan quién eres en verdad. Ahora sí. No hables de afecto, de cariño
o cualquier derivado del amor; eso es una ladilla. Mejor empuña un arma de esas
que te siguen metiendo en la cabeza las cadenas cinematográficas y los canales
de televisión que venden violencia para enriquecerse, no sin la ayuda de
quienes las fabrican por allá afuera. No discutas, no debatas con nadie, no
esculques en tu cerebro con creatividad para llegar a la solución de nada
porque es tiempo perdido, además, eso es una ladilla (es difícil, pues). Pero matar
es chévere, por lo que debes salir ahora mismo a la oscuridad y perder tu parte
rescatable a manos de las hienas que te compran a tres lochas y te desechan sin
haberte conocido. Fíjate, una idea es que te drogues, te emborraches o agarres
una arrechera y le vueles los sesos a cualquiera que te mire feo, piense distinto
o se meta con tu negocio (ese, que tanto te costó). Echa en la basura cualquier
medio que te facilite acercarte al otro, si no es para darle unos plomazos… “porque
ahora ya van a ver”. Evitar mirar a los ojos a cualquiera que venga a convencerte
de pendejadas cursis, de familia querida y ese pocote de paja. Huye de inmediato;
anda, que estás perdiendo tiempo. Ráspate a uno o varios y hasta saldrás en
horario estelar y estarás en boca de todos, igualito a los próceres del pasado.
Pero, ¡ya va! Antes de concentrarte en tu negocio, dale un carajazo a tu mujer
pa que sepa quién manda y cómprale una pistola o una escopeta de plástico al
carajito que tienes en casa, para que (1) te deje en paz y (2) para que aprenda
a ser hombre, carajo…
martes, 17 de noviembre de 2015
Asómate, Dios...
Dios:
Venimos a impugnar el libre albedrío. Ese decreto que lanzaste hace tiempo para
que tuviésemos libertad de movimiento… no sirve. Yo entiendo que tú eres el
creador de todo y que llevarte la contraria es harto incorrecto, pero es que,
para nuestro descargo: no servimos. Nosotros no tenemos la suficiente
responsabilidad como para estar llevando nuestra vida por el mejor camino,
según tus guías, y menos, llevar la fiesta en paz entre todos. Sé que puedes
castigarme por esto, pero creo que le pusiste tanto empeño a nuestro cerebro,
que olvidaste el corazón. Asómate para que veas que hemos llegado a ser unos
gurúes sin alma, unos prestidigitadores de la mentira, unos asesinos de sueños.
Por eso, creo que merecemos, el grupo disidente que vino con el documento de
impugnación, que consideres seriamente retirar el libre albedrío como aporte divino,
dado que no supimos ni sabremos manejar las cosas de la manera en que bien lo
proyectaste. Espero que la ira no te aparezca (la última vez hubo inundación, y
tal), pero si dudas de lo que te digo, asómate de nuevo.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Más tiempo contigo
Te hubiera
querido más tiempo conmigo. Hubiese esperado de la vida poder brindar por unos
años más disfrutando de ti y tus cosas. Si hubiera sabido que el fin estaba
cerca, me hubiese ocupado un poco más de tomarte de la mano, de besarte más de
vez en cuando, de llamarte para decirte algo lindo. Pero nadie es adivino y al
parecer todos tenemos el derecho de abandonar la querencia más profunda porque
está segura, porque siempre se puede, porque no tengo tiempo, porque será para
después. Pero ahora, como siempre, no hubo después; no existió el mañana
contigo. Esta juntura tuya y mía quedó en el vacío de repente y cayó hasta lo
invisible, hasta lo insensible, hasta lo incomprensible. En algún momento luché
por estar a tu lado, y cuando lo logré, el reloj de la cuenta regresiva de la
destrucción comenzó su tic tac.
domingo, 8 de noviembre de 2015
Palabras del camino
Busco
en el camino palabras que expliquen mis emociones, mis reflexiones, mis
criterios. Uno, poco a poco, frases recogidas de alguien más y voy armando mi
propio rompecabezas. Es como si debiera estructurar un discurso para que los
demás sepan, con algún detalle coherente, por qué pienso lo que pienso, por qué
hago las cosas que hago. Espero que no. Pero sí sigue ocurriendo que alguien
dijo algo que pensé hace años y que no había convertido en símbolos potables. Sigo
hilando, con esas ideas expresadas en retazos convenientes, el mapa a seguir en
adelante. Lo que realmente temo es que, por muy fructífero que sea el tiempo de
juntura de ideas que potencien nuevas acciones, nuevos rumbos, nuevas
tranquilidades, los días que restan para ponerlas en práctica sean insuficientes.
domingo, 25 de octubre de 2015
Para ti, que tanto preguntas.
¿Qué a quién amo? Amo a quien pueda respetar, a quien admire
de algún modo, a quien me adorne el derredor, a quien me haga un lugar ocasional
para la intimidad, la confianza y algo de cobijo. Amo a quien, quizás con apariencia
externa de prisión, brinde la fascinación permanente de la puerta abierta
¿Qué a qué lado de la política me pliego? Al lado que la que
sirva sin petulancia a su razón de ser, que conlleve a una sociedad de justicia
que ejerza y haga ejercer el ser ciudadano; que promueva la identidad propia de
este gentío sin mucha conexión, ya sin mucho en común. Al régimen que premie al
trabajo y al ingenio de propósito común.
¿Qué a qué religión pertenezco? A la que fomenta la igualdad
entre los hermanos y disminuya la diferencia, la indiferencia. A la que da
como muestra visible, palpable, cotidiana, la solidaridad y la compasión entre los
hermanos ya regados por todos lados. A la que no tiene al bien como un elemento
exótico, sino que usa el amor como causa, instrumento y fin de nuestras
acciones de cada día.
Ahí está. Ahora tú, que tanto preguntas y dadas mis explicaciones,
dime tú mismo, qué tendencias amorosas, políticas y religiosas te parece que
tengo. Cumple con tu compulsión de encasillarme, anda.
viernes, 23 de octubre de 2015
Hipocondriacus Est
Esta mañana me desperté sintiendo un dolor de espalda algo
molesto, por aquí, por el riñón derecho. Segurito me viene una insuficiencia
renal en camino. Siempre lo supe, con estas molestias y los pronósticos de mi
primo. Parado aquí, en el balcón de la sala, tampoco recordaba la presión en la
frente que me atacó a mansalva en estos días. La verdad, no fue muy fuerte,
pero todo comienza así, suavecito, y después ataca con toda la fuerza, de
manera fulminante y no lo deja a uno reaccionar, despedirse de los seres
queridos. Además, el dolorcito ese sospechoso que me surge ahora en mi
antebrazo izquierdo: no puede ser otra cosa que el corazón echando vaina. El aceite
de oliva está escaso y por eso pasan las calamidades, te lo digo. Llevo unos
quince minutos tosiendo, dándome el automasaje en el pecho, salvándome de un
ataque masivo que me deje tirado en mi piso de parquet recién echado. Me siento
cansado ya: el fin se acerca. Las arterias que me irrigan deben estar tan
cargadas de colesterol, y cuando se van cerrando la falta de sangre debe estar
produciendo un yo-no-sé-qué que me tiene mortificado, que no me deja dormir
escuchando cómo mi sangre tropieza con los escombros que dejé durante estos
años. Mi mamá me lo dijo. Voy a sentarme un rato… ¡Ay, carajo! …esta rodilla me
tiene muy pensativo. Por la parte interior de la rótula, muy seguramente —y
según escuché en un programa—el menisco está sucumbiendo por uno de los lados y
debe estar gastado, produciendo el roce entre el fémur y la tibia, hueso con
hueso sin amortiguación alguna. Tengo la sensación de que un día de estos la
pierna no me responderá y caeré como un pendejo en plena calle, de culo,
despegándose para colmo uno de los riñones enfermos —ese, el de la derecha—, y
con esa tremenda vergüenza, no habrá cómo evitar que se también se despegue una
placa de grasa de la arteria obstruida que va parriba y me muero por un
accidente cerebro-vascular. Qué destino el mío.
lunes, 19 de octubre de 2015
Quiero lo mío
Busco otro camino para ser feliz. El que tengo anotado y
ejecutado desde siempre no es mío y creo que es por eso que ya no me sirve. Aun
así debo agradecer que me ha provisto de tramos del recorrido con muchos
colores y sonrisas, pero han sido efímeros. Efímero ya no gusta. Efímero da
miedo, y con miedo no puedo avanzar adonde quiero ir. Ahora quiero algo a mi
medida, que sin embargo pueda compartir a ratos. Pero quiero que se quede
conmigo y distribuya los otrora ratos apasionados, brincos y escaramuzas ahora
en instantes llanos de paz, de sosiego. No reniego de la carcajada, pero se va
como viene. Quiero una confección que provenga esta vez desde dentro. Ya compré
mucho afuera y tiene fecha de vencimiento. La solución ha de ser que recicle
mis energías, mis percepciones, mis maneras de pintar el paisaje, y me convierta
en ese tipo de sistemas ecológicos autosustentables que me haga el favor de
producir lo que voy a consumir con gusto, sin esfuerzos retorcidos, sin
turbulencias enceguecedoras: Quiero lo mío.
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