Cerrar ciclos. Suena muy “nueva era” y todo, pero cerrar ciclos es un tema. ¿Nunca se te ha muerto alguien con quien estabas peleado? A mí tampoco, pero he visto casos en los que ese ciclo abierto, accidentado, en el que no se pudo ni se podrá conversar o hacer la paces con esa persona, declarar su amor o pedir disculpas al agraviado, estará presente en la persona para siempre o hasta que reciba el apoyo terapéutico adecuado. Los casos de separaciones, conflictos con los hijos o los padres, metidas de patas en las que todo quedó como en el aire y una de las partes simplemente se quedó callada o se alejó son otros casos de ciclos abiertos. Así que sí: cerrar ciclos. No resolver, dejar las cosas así, no encargarse como gente grande de los asuntos de tal manera que queden zanjados dentro de nosotros y de los demás y dejen de perturbar los momentos actuales y futuros, como los fantasmas realengos que son.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
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jueves, 21 de julio de 2022
viernes, 19 de abril de 2019
La crisis parece el final
La
crisis siempre parece el final, pero podría no serlo. El juego trancao parece
el desmoronamiento, pero ciertamente, podría no serlo. Un día gris siempre da a
entender lluvia, pero podría no llover, podría ser que el sol esté por encima
de esos malos augurios temporales y salir de nuevo cuando estos se disipen. Pero
en retrospectiva, todo se ve mucho mejor. Mirando lo construido en el pasado,
nada de ello estuvo exento de amenazas, de grandes cataclismos, y es por eso
que sorprende ver a quienes quieren renunciar pronto, ante el paso de las
primeras nubes grises. Muy seguramente no sabemos cómo disiparlas nosotros
mismos, juntos, de la mejor manera, pero se puede arrancar con algo, con ideas,
con amor, con constancia, y sobre todo con el propósito común, que es lo que da
sentido a lo que podría parecer una locura por ahora. A los grandes resultados
nunca les faltó su buena, su necesaria dosis de dificultad y fue lo que al
final fortaleció la obra, la dejó compacta, ajustada, a prueba de pequeños y
grandes golpes, de pequeñas y grandes nubes grises. A pesar del guayabo, el sol
saldrá sobre tu cara y deberás levantarte de ahí: deberás dejar de estorbar.
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