Cerrar ciclos. Suena muy “nueva era” y todo, pero cerrar ciclos es un tema. ¿Nunca se te ha muerto alguien con quien estabas peleado? A mí tampoco, pero he visto casos en los que ese ciclo abierto, accidentado, en el que no se pudo ni se podrá conversar o hacer la paces con esa persona, declarar su amor o pedir disculpas al agraviado, estará presente en la persona para siempre o hasta que reciba el apoyo terapéutico adecuado. Los casos de separaciones, conflictos con los hijos o los padres, metidas de patas en las que todo quedó como en el aire y una de las partes simplemente se quedó callada o se alejó son otros casos de ciclos abiertos. Así que sí: cerrar ciclos. No resolver, dejar las cosas así, no encargarse como gente grande de los asuntos de tal manera que queden zanjados dentro de nosotros y de los demás y dejen de perturbar los momentos actuales y futuros, como los fantasmas realengos que son.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
Mostrando entradas con la etiqueta cycle. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cycle. Mostrar todas las entradas
jueves, 21 de julio de 2022
miércoles, 6 de enero de 2021
Romper el ciclo venenoso
Hay que romper el ciclo. Hay que acabar con el sufrimiento inconsciente. Se debe poner la tranca a esa puerta de mierda que no deja de dejar pasar el dolor autoinfligido y que con tanta eficiencia lo transmitimos en forma de herramientas a quienes vienen detrás. Será doloroso para el último de la fila. Así como en La víbora de la mar, alguien será la última víctima y vivirá el dolor de darse cuenta, pero la sabia aritmética de la vida debe encontrar su camino en la sanidad de mente y cuerpo. Se acabará eso de caminar a ciegas, golpeando cada objeto, cada situación en el camino, para dar paso a un viaje consciente, con los ojos bien abiertos para disfrutar y para ir corrigiendo el rumbo. Ya basta de echar culpas, de gritar por la ventana. Está bueno de dejar que los otros decidan y sean responsables de nuestros triunfos y fracasos. Agarra el volante. Destapa la ruta para quienes se dieron cuenta, pero te quieren tanto que no embestirán contra tus ideas ligeras, aparentemente sabias, pero definitivamente destructivas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)