Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
Mostrando entradas con la etiqueta mamá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mamá. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Querer a mamá

 

La razón para querer a la madre es la misma que para querer al país: porque sí, por que es la nuestra, porque nos da la gana. Es tentador haber deseado que nuestra madre hubiese sido una maestra de preescolar con posgrado en crianza de gente consciente, pero no; nos tocó esta loquita que calla o que vocifera, que presiona o abandona, que leyó un libro rapidito para ver cómo es que es ser madre o incluso que no quiso saber nada de nosotros. Es lo que hay. Hay que honrarla porque sí, porque sale de las tripas, porque es inevitable y la mayor parte de las veces, no se quiere evitar. Así que palante es pallá con esa mujer que en medio de sus planteamientos silenciosos disfrazados de reprimenda te recuerda como su muchachito de siempre, el tímido o el loco desbaratado, el que siempre necesita; la que te considera como su continuación, como una parte de sí, como el amor verdadero aunque sea a carajazos. Por eso, por el detallito de darnos la vida y todo lo demás, feliz día de las madres.

martes, 19 de marzo de 2019

Tu madre

Madre. Amor tan desapasionado que recibe. Amor de urgencias, siempre presente, pero sin cortocircuitos, sin chispas, nada como para despertar a los vecinos. Ha de ser como un árbol, uno generoso, uno frondoso, que sirve cada vez de refugio tranquilo, seguro, sin mucho más reconocimiento que aquel de siempre volver y sentarse bajo su sombra a recordar, a ser acariciado sin darse cuenta. Ángel sin cargo, de llanto escondido y de procesión voluntaria. En cambio, su existencia se asemeja al aire que nos plena los pulmones sin percatarnos, y claro, si faltase unos segundos se destaparía la calamidad, el peor escenario, la desesperación; porque por supuesto, el niño malcriado lo da por descontado: ¿cómo no va a estar allí para mí? Sin embargo, y a pesar de la inercia, sí surgen instantes en que lo obvio se hace consciente y se puede reconocer ese tremendo regalo del universo. Solo en escasos momentos, los patiquines que somos, nos sentimos capaces de hacer un tributo enano a tan formidable alma… pero sólo en escasos momentos.