Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
Mostrando entradas con la etiqueta bueno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bueno. Mostrar todas las entradas
martes, 22 de octubre de 2019
Desconfiar de lo bueno
Desconfiar de lo bueno. Mantener la duda ante lo que se acerca, aunque sea para favorecernos. Lanzar golpes a lo loco para evitar el daño. En el pasado fuimos engañados. Ayer se nos propinó todo el sufrimiento. Cada cachetada recibida en medio de una alegría, de una ilusión, nos convirtió en este fortín de guerra, en este monolito de supuesta madurez e invencibilidad que construimos para ya más nunca ser embaucados, emboscados, burlados. Pero pasa el tiempo y ya nadie se cree el poder que predicamos para alabarnos a nosotros mismos cuando extendemos la cola falsa de pavo real, cuando gruñimos cada vez que alguien parecido al pasado se acerca “quién sabe con qué intención”. Somos los nervios que nunca descansan ante la invasión del entorno. A pesar de las medallas y los nombramientos, somos un manojo condecorado de temblores, prejuicios y temores que no nos abandonan; y si nos abandonan por un ratico de descuido en el que nos permitimos ser humanos vulnerables y felices, al darnos cuenta de la idiotez del vigilante, del desliz imperdonable, hacemos que despertamos y volvemos de nuevo a erigir el muro, a cerrar la reja, a asegurar la prisión en la que nos metimos para protegernos… para siempre.
martes, 19 de marzo de 2019
¡Pa bueno yo, chico!
No podemos
separar a los buenos de los malos. Debemos
convivir todos juntitos, porque comenzando siendo familia. Pero, ¿cómo se podrá
hacer eso? Porque hasta ahora ha sido todo un desastre en todos los sentidos.
¿Cómo mantener a los malos a raya y no dejar que hagan lo que hacen y ser aún
peores? Las cárceles están llenas y no arreglan a nadie; los sanatorios tampoco
sanan a esa gente desajustada, y aunque sean minoría, cada vez son más y tienen
más poder. Nosotros en cambio, los buenos, de parque en parque, de iglesia en
iglesia, de margarita en margarita, ya no sabemos qué hacer. Los malos nos
acusan de muchas cosas, entre ellas, de inconscientes, de indiferentes, de
tontos útiles, de cómplices silenciosos. ¡Pero nada más lejos de la verdad! Si más
bien estamos tratando de preservar la bondad que hay en nosotros en este mundo
cada vez más terrible, sucio, corrupto, protegiendo a nuestras casas con las
rejas más gruesas, a nuestros hijos con las mentiras más convincentes y con los
prejuicios más irrefutables. Nuestro sistema es perfecto, casi inexpugnable, pero
esa gente, los malos, nunca lo entenderán y arremeterán en su contra porque son
brutos, flojos y malintencionados sin razón alguna.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)