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domingo, 4 de septiembre de 2022

Sentirse bien

Aparentemente, todo en la vida conspira contra la sencilla afirmación: "me quiero sentir bien". Dicen que ese sentirse bien depende de tantas condiciones que es prácticamente imposible. Dizque creencias, dizque expectativas, dizque experiencias, dizque maneras de percibir. Ese envoltorio grueso e impermeable se muestra imbatible, sobre todo para quienes no están dispuestos a retroceder, dolorosamente, aunque solo esto permita avanzar en la curación.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Alguien me deseó el bien

Alguien me deseó bien. No supe quién fue, pero la manera como lo hizo indicó una cercanía particular que no pude identificar. En este mundo práctico, de conocimiento, de análisis, no pude evitar extrañarme por el gesto y embarcarme en esas empresas mentales de tratar de adivinar quién era esa persona, de dónde provenía, de qué rama familiar o de allegados. Examiné la foto que dejaba ver, pero no di con ese rostro o con algún otro parecido que diera con la solución a mi problema. Leía el mensaje. Buscaba entre las líneas una pista, un alias, un gesto que dejara al descubierto a mi benefactor, pero nada: seguía el misterio. No fue sino hasta un rato después que me di cuenta de mi tremendo problema: necesitaba saber quién me deseaba el bien para poder aceptarlo. Ya lo sé, es una conducta bastante estúpida la que asumí, y en lugar de agradecer, en primer lugar esa bondad honesta y desprendida, ejercí mi consabida actitud imbécil del que debe saberlo todo antes de sentirlo, de vivirlo. Con mucha vergüenza y aún sin saber quién era mi interlocutor, le agradecí en los mismos términos cariñosos el apoyo que me daba en estos momentos de dificultad. Eso debió ser todo.

sábado, 20 de abril de 2019

El planeta estará bien

Que la contaminación en el planeta, que la destrucción del medio ambiente, que estamos acabando con el planeta que nos acoge y nos conserva con vida… Sin embargo, el planeta ha pasado por muchos más cataclismos definitorios que los que el ser humano le pretende propinar en estos tiempos. Esta roca gigante de todos los tiempos ha sido sometida al calor infinito, al frío inimaginable; de hecho, el agua tardó algunos millones por aparecer y caer. Así que, el hecho de que una de sus especies eventualmente perdió el autocontrol y está acabando con el entorno que lo mantiene vivo, no quiere decir nada, no es mayor inconveniente. Parece que el microbio ciego y sordo de esta era ya logró la inteligencia necesaria para suicidarse; y el planeta, que no se ha enterado todavía ser tan menospreciado, pues no se siente enfermo, no se siente amenazado; de hecho no siente mayor incomodidad. Total, ‒como diría el planeta‒ con el próxima catástrofe seria, se borrará cualquier evidencia de que alguna vez hubo una especie altanera, egoísta y autodestructiva, anduvo merodeando por su faz.