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jueves, 9 de mayo de 2019

Vender el alma al diablo

Voy a vender mi alma al diablo. Ya basta. No aguanto más. Ya se me hace demasiada carga para mí solo. Si voy a ir al infierno, quisiera disfrutar al menos de algún paraíso, aunque sea artificial. Es harto difícil vivir en la lucha entre mis obligaciones y mis emociones, entre mis pasiones y el qué dirán. Me harté de la lucha honesta, del forcejeo bonachón, de la estatua incorruptible, de la solidaridad adolorida. Estoy hastiado del taquititaqui del sabio y de lo que llaman conciencia, la que de vez en cuando aparece para mortificarme. Venderé mi alma al maligno, pero no tan barata. Satanás no obtendrá este portento musculoso de espíritu sin antes hacer un buen desembolso. Deseo el equilibrio, pero ahora a carajazos. En adelante, quiero ligereza, ebriedad, desconsideración, libertad a ultranza. Quiero superficie. Me olvidaré de la dignidad del prójimo, ese que tanto me jode, de sus derechos y anhelos, de sus necesidades y de mis posibilidades de aliviar su dolor… dolor que hoy me hizo jorobado y me hace estar ahora a las puertas de esta terrible negociación.

miércoles, 3 de abril de 2019

Loco, de una buena vez

Quiero volverme loco de una buena vez. Estos ataques de cordura me están constando muy caro. Las estructuras diseñadas por la sociedad para entrar en el estándar, ser sensatos y exitosos me están matando. Siento que el cemento, la electrónica y la corredera me están quitando segundos de mi existencia. El hacer y hacer le ha ganado tanto terreno al ser, que me he convertido en una máquina ejecutora, cumplidora, imparable e insaciable, mediocre y ávida de un futuro que no aparece nunca. Por cierto, el combustible para mantener el ritmo requerido ya se me antoja inalcanzable. Me repito que quiero satisfacer mis necesidades, pero no sé lo que necesito realmente; y en medio de esa ceguera, me sigo atiborrando de basura, quedando mis ojos, mi estómago, mi mente y el resto de mi cuerpo como un vertedero gigantesco de desperdicios, pesado, inútil y a la vez inquietante que no me deja avanzar en la dimensión que ahora realmente me interesa: mi alma.