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jueves, 25 de octubre de 2012

El loco corría sonriente

El loco corría sonriente, desnudo en medio del frío, con los ojos cerrados, bajando la colina que terminaba en el jardín. El loco escuchó una vez que eso podía ser peligroso, pero no pensó que nada le pasaría. Por eso, no había razón para no hacerlo. Una vez, el loco, tarareando una de sus canciones favoritas, fue sacudido por un reproche y un jalón de brazo: “¡Insensato! ¡No sigas haciendo eso! ¿No ves que te puedes hacer daño, que te pueden hacer daño? Ante la atroz advertencia, el loco detuvo su paso, detuvo su canto. Siguiendo las indicaciones de su inesperado benefactor, entraron a su casa y se vistió conservadoramente, para que no siguieran hablando, como se había enterado ya que hablaban. El loco, bastante incómodo envuelto en sus atavíos, en su recomendada y flamante conducta, escuchaba sin poder descansar los consejos sabios de quien le salvaría la existencia. El loco no cantó más. El loco no corrió más. Ahora no era tan loco –según decían- y ya frecuentaba más seguido el mundo de los cuerdos, de los que sí sabían de la felicidad, de filosofía, de conceptos y páginas interminables del legado de la ciencia y el arte. El cuerpo medio desnudo y sin vida del loco fue encontrado debajo de una pila de libros y pergaminos, cuyo escaparate trancaba la puerta a la pradera, donde antes, de manera desatinada y equivocada, solía sonreír sin cuestionamientos, sin fuerzas contrarias, sin sabiduría presumida alguna.

domingo, 21 de octubre de 2012

Soy un indiferente

Soy un indiferente. Soy un taimado sobreviviente. No soy un ignorante; soy un afortunado foráneo que no tiene las herramientas para solucionar los problemas, y ni me interesa tenerlas. Todo es un lío, todo es un peligro. Sigo mi camino a pesar de las implosiones a mis costados. Sin querer mirar, miro, y observo que esos microcosmos colapsan ante mi circunspección, ante mis intereses inamovibles, ante mi ritmo inmutable de caminar. Una vez me atreví a simpatizar con la idea de sentarme y conversar, pero no fue bueno, no me sentí cómodo: sentí espanto. Por eso, por testimonios durante el recorrido y por lo que pudiera pasar, prefiero seguir indiferente, es decir, firme en mi ruta, sin posibilidades de reconsideración alguna… total parezco un excelente crítico, sin temor de ser culpable pase lo que pase.

Buenos nubarrones


Nubarrones en el camino: Tome sus previsiones. El futuro será mejor, pero en retrospectiva. Cada paso no será la flor sin espina que ilusamente solemos tejer en nuestras esperanzas. La satisfacción por el logro no será cuento de caminos; será, más bien, el producto alquimista de convertir una caída de culo en un triunfo. Evita los atajos, chamo. Evita aburrirte con la comodidad del avance indoloro, porque luego no tendrá tanto sabor. Ya sabes, no olvides llevar un paraguas de los buenos, porque lo vas necesitar para romper tu piñata.

¿Qué miseria prefieres?

La moral no es cuento. Los principios no son leyenda. No creas todas esas fábulas que rezan que todos tenemos un precio. No seas partidario de las historias de gente que se ensucia para lucir más limpio. No hagas nacer fantasmas nocturnos, silencios incómodos, sonrisas forzadas. No le bajes la falda a los buenos consejos que los viejos te dieron cuando niño, porque podría salir algo muy mal. Nadie dijo que era fácil, sobre todo cuando es prédica en la T.V., en el cine, en la prensa, la oficina y hasta en casa. Ser honesto es ser pendejo, dicen. ¿Qué te cuesta hacer sólo esto para ganarte un tremendo aquello?, dicen. Es la lógica al revés, es la destrucción ingenua de las patas de la mesa donde comemos. Es la travesura ligera para jóvenes y no tan jóvenes. Es la promesa de un futuro mejor, haciendo lo peor. Disculpa el sermón, mi pana, pero si prefieres ser miserable, al menos ten cuidado con el tipo de miseria en la que quieres vivir.

Mejores favores

Voy a recoger los frutos de mis favores. Pero esta vez sí que serán dignos de resaltar. Hasta ahora siempre ayudo a la gente como uno, a gente normal, humilde. Pero eso no da frutos buenos, de esos que quiero. La retribución, según he podido apreciar desde este sillón, son sonrisas, solidaridades, agradecimientos, y ya yo estoy harto de eso. Ahora quiero otro tipo de retribuciones, unas que entren en el bolsillo, en la cuenta corriente, en mis posibilidades de influir en un novel más alto en la sociedad, y hasta en la farándula. Ahora voy a cambiarle un caucho a un político o a levantar del piso al anciano presidente de alguna trasnacional mientras sale de su torre. Tramaré de caerle bien a un jeque o cualquier otro dignatario para traducir lo que necesite decir en el extranjero, cuando más complicado se encuentre. Le llevaré el maletín al Papa o a alguno de sus cardenales, sin dejar, por supuesto, de besarles las manos cuando pueda. Ahora sí que voy a sacarle provecho a eso de ser buena gente, un tremendo ser humano.

No soy elocuente


No soy elocuente. No hoy. A pesar de sentirme flotando en la salsa de mi inspiración, en el súmmum de mi academia,  no despierto tu interés. A pesar de utilizar las palabras bien buscadas para afectarte, para convencerte, ni siquiera volteas a mirarme. Me siento mudo. Me siento casi estúpido tratando hacer refinadas morisquetas para que me mires, al menos, por encima de tus lentes. Las ideas traspasan de lado a lado mi cerebro. Siento que me enriquezco con cada línea que leo, con cada esquema que reviso, con cada reflexión que genero. A mí no me vas a venir a ningunear, mi estimado. Por mi parte, te puedes ir pa’l carajo… Eso sí te interesa, ¿verdad? ¿Tampoco?

viernes, 19 de octubre de 2012

¡Sal de ese vagón!


Bájate de ese vagón sin aire. Te vas a morir de la molestia. Sí, sí, ya sé que luchaste para entrar. Ya sé que lo tenías pensado y tenías tiempo vigilando esta puerta, pero no es lo que esperabas. Sí, claro, también sé que hiciste de éste tu sueño y volcaste tus ilusiones y forcejeos para alcanzar de este carro, pero fíjate que ya te estás descomponiendo. Piensa bien en salir como puedas y toma el siguiente, que igual tiene el mismo destino. Deja el empeño: busca algo mejor. Deja la obstinación. Ya se han desmayado dos pasajeros y aquellos otros dos toman su medicamento para la úlcera. Abre un poco los ojos para ver que esto no te conviene, sin importar cuánto hayas invertido. Hay una solución esperando por tu decisión a la vuelta de tu esquina. ¡Coño, vale, no seas terca!

Me recuerdas a dos


Te me pareces a dos mujeres del pasado. Puede ser hasta normal que haya similitudes con una, con alguna. Esta vez lo normal se va de vacaciones y te me aproximas haciendo saltar dos recuerdos en tropel, a la vez. Caminar como la una, moviendo las caderas de ese modo, mientras vas abriendo los brazos, las manos y los dedos, con prestidigitación como lo hacía la otra. Me susurras al oído retazos de sinvergüenzura, justo como lo hacía la una, y luego me das pinceladas con tu lengua, asombrosamente, desde la frente hasta los hombros... como lo hacía la otra. Entre gemidos casi inaudibles, en ese código que sólo sabía la una, pones mi mente a volar, mi cuerpo a despertar de golpe; entre abrazos que emulan la constricción de una fina serpiente, me dejas en el paroxismo inmóvil, tal como lo hacía aquella. Tus ojos, abiertos con agudeza durante tu cabalgar, como cuando la una quería sacarme algún secreto, alternando mágicamente con tus párpados fuertemente cerrados, como tratando de no escuchar algo inoportuno que pudiera escapar de mis labios, de mis ojos, como bien lo ejercía la otra. Explosiones e implosiones al momento del éxtasis; palabras claras e incisivas, en complicidad con gestos de derrumbe físico completan la mezcolanza de esas dos bendiciones del pasado, con su expresión adherida a tu actuar, en la interpretación moderna del amasijo confuso de tu individualidad.

jueves, 18 de octubre de 2012

ANUNCIOS INSALUBRES: ¿Falta de Autoestima?


¿Cómo está esa autoestima? ¿Cómo va tu vida, tus planes? ¿Que el dinero no lo era todo? Lo imaginábamos.¡Ya basta de sentirte en el sótano! No dejes que nada ni nadie atente contra tu voluntad, contra ese potencial a punto de explotar... ¡qué va! Te asignaremos de inmediato uno de nuestros mejores curanderos de alma para que te levantes de esa cama, donde seguro murmuras: “No puedo... no puedo”, mientras te tapas el sol con la cobija. La Agencia te dice: “Tú sí puedes, ¡tú sí puedes!”. Hoy es el primer día del resto de tu vida y lo desperdicias de esa manera tan infantil. Ya no recuerdes a tu madre diciéndote lo inútil que eras, o cuando en estado fetal escuchabas a tu abuela insultando a tu mamá y del lechero... ¡qué va! ¡Vamos, levanta ese celular tan lindo y poderoso y contáctanos*, antes de que te arrecie el desánimo y la falta de contacto con tu carácter... ¡Que no te agarre el coco!

*Si no te decides a llamarnos todavía, lee este anuncio cinco veces cada lunes en la mañana. Seguro que nos vemos pronto.

ANUNCIO INSALUBRE: Un mensajero


Ya le tenemos la solución si se trata de alguien que haga las cosas por usted. Ya no tendrá que aparecerse en los sitios, mostrar su cara o decir algo personalmente que le resulte embarazoso. La Agencia le tiene a los mejores Caras de Tabla que puedan ejercer el más depurado cinismo al momento de expresar lo que Ud. necesite para cerrar esos ciclos vitales de la vida. “Mi vida, esto no funciona por tu falta de muestras de afecto... y por eso termino contigo”, “Mamá: No te llamo porque no me acuerdo nunca” o “Jefe, no vengas a regañarme de nuevo porque lo que tengo es ganas de renunciar por tu mala educación” pueden ser entregados por nuestros habilidosos miembros, con total garantía de cumplimiento. No escatimamos en esquivar botellas, piedras o zapatazos con la más amplia sonrisa en los labios. No tema por nosotros: Contáctenos.