El loco corría sonriente,
desnudo en medio del frío, con los ojos cerrados, bajando la colina que
terminaba en el jardín. El loco escuchó una vez que eso podía ser peligroso,
pero no pensó que nada le pasaría. Por eso, no había razón para no hacerlo. Una
vez, el loco, tarareando una de sus canciones favoritas, fue sacudido por un
reproche y un jalón de brazo: “¡Insensato! ¡No sigas haciendo eso! ¿No ves que
te puedes hacer daño, que te pueden
hacer daño? Ante la atroz advertencia, el loco detuvo su paso, detuvo su canto.
Siguiendo las indicaciones de su inesperado benefactor, entraron a su casa y se
vistió conservadoramente, para que no siguieran hablando, como se había
enterado ya que hablaban. El loco, bastante incómodo envuelto en sus atavíos,
en su recomendada y flamante conducta, escuchaba sin poder descansar los
consejos sabios de quien le salvaría la existencia. El loco no cantó más. El loco
no corrió más. Ahora no era tan loco –según decían- y ya frecuentaba más
seguido el mundo de los cuerdos, de los que sí sabían de la felicidad, de
filosofía, de conceptos y páginas interminables del legado de la ciencia y el
arte. El cuerpo medio desnudo y sin vida del loco fue encontrado debajo de una
pila de libros y pergaminos, cuyo escaparate trancaba la puerta a la pradera,
donde antes, de manera desatinada y equivocada, solía sonreír sin cuestionamientos,
sin fuerzas contrarias, sin sabiduría presumida alguna.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
jueves, 25 de octubre de 2012
El loco corría sonriente
El loco corría sonriente,
desnudo en medio del frío, con los ojos cerrados, bajando la colina que
terminaba en el jardín. El loco escuchó una vez que eso podía ser peligroso,
pero no pensó que nada le pasaría. Por eso, no había razón para no hacerlo. Una
vez, el loco, tarareando una de sus canciones favoritas, fue sacudido por un
reproche y un jalón de brazo: “¡Insensato! ¡No sigas haciendo eso! ¿No ves que
te puedes hacer daño, que te pueden
hacer daño? Ante la atroz advertencia, el loco detuvo su paso, detuvo su canto.
Siguiendo las indicaciones de su inesperado benefactor, entraron a su casa y se
vistió conservadoramente, para que no siguieran hablando, como se había
enterado ya que hablaban. El loco, bastante incómodo envuelto en sus atavíos,
en su recomendada y flamante conducta, escuchaba sin poder descansar los
consejos sabios de quien le salvaría la existencia. El loco no cantó más. El loco
no corrió más. Ahora no era tan loco –según decían- y ya frecuentaba más
seguido el mundo de los cuerdos, de los que sí sabían de la felicidad, de
filosofía, de conceptos y páginas interminables del legado de la ciencia y el
arte. El cuerpo medio desnudo y sin vida del loco fue encontrado debajo de una
pila de libros y pergaminos, cuyo escaparate trancaba la puerta a la pradera,
donde antes, de manera desatinada y equivocada, solía sonreír sin cuestionamientos,
sin fuerzas contrarias, sin sabiduría presumida alguna.domingo, 21 de octubre de 2012
Soy un indiferente
Soy un indiferente. Soy un taimado sobreviviente. No soy un ignorante;
soy un afortunado foráneo que no tiene las herramientas para solucionar los
problemas, y ni me interesa tenerlas. Todo es un lío, todo es un peligro. Sigo mi
camino a pesar de las implosiones a mis costados. Sin querer mirar, miro, y
observo que esos microcosmos colapsan ante mi circunspección, ante mis
intereses inamovibles, ante mi ritmo inmutable de caminar. Una vez me atreví a
simpatizar con la idea de sentarme y conversar, pero no fue bueno, no me sentí
cómodo: sentí espanto. Por eso, por testimonios durante el recorrido y por lo
que pudiera pasar, prefiero seguir indiferente, es decir, firme en mi ruta, sin
posibilidades de reconsideración alguna… total parezco un excelente crítico,
sin temor de ser culpable pase lo que pase.
Buenos nubarrones
Nubarrones
en el camino: Tome sus previsiones. El futuro será mejor, pero en
retrospectiva. Cada paso no será la flor sin espina que ilusamente solemos tejer
en nuestras esperanzas. La satisfacción por el logro no será cuento de caminos;
será, más bien, el producto alquimista de convertir una caída de culo en un
triunfo. Evita los atajos, chamo. Evita aburrirte con la comodidad del avance
indoloro, porque luego no tendrá tanto sabor. Ya sabes, no olvides llevar un paraguas
de los buenos, porque lo vas necesitar para romper tu piñata.¿Qué miseria prefieres?
La moral no es cuento. Los principios no son leyenda. No creas todas esas
fábulas que rezan que todos tenemos un precio. No seas partidario de las
historias de gente que se ensucia para lucir más limpio. No hagas nacer fantasmas
nocturnos, silencios incómodos, sonrisas forzadas. No le bajes la falda a los buenos
consejos que los viejos te dieron cuando niño, porque podría salir algo muy
mal. Nadie dijo que era fácil, sobre todo cuando es prédica en la T.V., en el
cine, en la prensa, la oficina y hasta en casa. Ser honesto es ser pendejo,
dicen. ¿Qué te cuesta hacer sólo esto para ganarte un tremendo aquello?, dicen. Es
la lógica al revés, es la destrucción ingenua de las patas de la mesa donde
comemos. Es la travesura ligera para jóvenes y no tan jóvenes. Es la promesa de
un futuro mejor, haciendo lo peor. Disculpa el sermón, mi pana, pero si prefieres
ser miserable, al menos ten cuidado con el tipo de miseria en la que quieres
vivir.
Mejores favores
Voy a recoger los frutos de mis favores. Pero esta vez sí que serán
dignos de resaltar. Hasta ahora siempre ayudo a la gente como uno, a gente
normal, humilde. Pero eso no da frutos buenos, de esos que quiero. La retribución,
según he podido apreciar desde este sillón, son sonrisas, solidaridades,
agradecimientos, y ya yo estoy harto de eso. Ahora quiero otro tipo de
retribuciones, unas que entren en el bolsillo, en la cuenta corriente, en mis
posibilidades de influir en un novel más alto en la sociedad, y hasta en la farándula. Ahora voy a
cambiarle un caucho a un político o a levantar del piso al anciano presidente
de alguna trasnacional mientras sale de su torre. Tramaré de caerle bien a un
jeque o cualquier otro dignatario para traducir lo que necesite decir en el
extranjero, cuando más complicado se encuentre. Le llevaré el maletín al Papa o
a alguno de sus cardenales, sin dejar, por supuesto, de besarles las manos
cuando pueda. Ahora sí que voy a sacarle provecho a eso de ser buena gente, un
tremendo ser humano.
No soy elocuente
No
soy elocuente. No hoy. A pesar de sentirme flotando en la salsa de mi
inspiración, en el súmmum de mi academia, no despierto tu interés. A pesar de utilizar
las palabras bien buscadas para afectarte, para convencerte, ni siquiera
volteas a mirarme. Me siento mudo. Me siento casi estúpido tratando hacer
refinadas morisquetas para que me mires, al menos, por encima de tus lentes. Las
ideas traspasan de lado a lado mi cerebro. Siento que me enriquezco con cada
línea que leo, con cada esquema que reviso, con cada reflexión que genero. A mí
no me vas a venir a ningunear, mi estimado. Por mi parte, te puedes ir pa’l
carajo… Eso sí te interesa, ¿verdad? ¿Tampoco?viernes, 19 de octubre de 2012
¡Sal de ese vagón!
Bájate de ese vagón sin aire. Te vas
a morir de la molestia. Sí, sí, ya sé que luchaste para entrar. Ya
sé que lo tenías pensado y tenías tiempo vigilando esta puerta,
pero no es lo que esperabas. Sí, claro, también sé que hiciste de
éste tu sueño y volcaste tus ilusiones y forcejeos para alcanzar de
este carro, pero fíjate que ya te estás descomponiendo. Piensa bien
en salir como puedas y toma el siguiente, que igual tiene el mismo
destino. Deja el empeño: busca algo mejor. Deja la obstinación. Ya
se han desmayado dos pasajeros y aquellos otros dos toman su
medicamento para la úlcera. Abre un poco los ojos para ver que esto
no te conviene, sin importar cuánto hayas invertido. Hay una
solución esperando por tu decisión a la vuelta de tu esquina.
¡Coño, vale, no seas terca!Me recuerdas a dos
Te me pareces a dos mujeres del pasado.
Puede ser hasta normal que haya similitudes con una, con alguna. Esta
vez lo normal se va de vacaciones y te me aproximas haciendo saltar
dos recuerdos en tropel, a la vez. Caminar como la una, moviendo las
caderas de ese modo, mientras vas abriendo los brazos, las manos y
los dedos, con prestidigitación como lo hacía la otra. Me susurras
al oído retazos de sinvergüenzura, justo como lo hacía la una, y
luego me das pinceladas con tu lengua, asombrosamente, desde la
frente hasta los hombros... como lo hacía la otra. Entre gemidos
casi inaudibles, en ese código que sólo sabía la una, pones mi
mente a volar, mi cuerpo a despertar de golpe; entre abrazos que
emulan la constricción de una fina serpiente, me dejas en el
paroxismo inmóvil, tal como lo hacía aquella. Tus ojos, abiertos
con agudeza durante tu cabalgar, como cuando la una quería sacarme
algún secreto, alternando mágicamente con tus párpados fuertemente
cerrados, como tratando de no escuchar algo inoportuno que pudiera
escapar de mis labios, de mis ojos, como bien lo ejercía la otra.
Explosiones e implosiones al momento del éxtasis; palabras claras e
incisivas, en complicidad con gestos de derrumbe físico completan la
mezcolanza de esas dos bendiciones del pasado, con su expresión
adherida a tu actuar, en la interpretación moderna del amasijo
confuso de tu individualidad.jueves, 18 de octubre de 2012
ANUNCIOS INSALUBRES: ¿Falta de Autoestima?
¿Cómo está esa autoestima? ¿Cómo
va tu vida, tus planes? ¿Que el dinero no lo era todo? Lo
imaginábamos.¡Ya basta de sentirte en el sótano! No dejes
que nada ni nadie atente contra tu voluntad, contra ese potencial a
punto de explotar... ¡qué va! Te asignaremos de inmediato uno de
nuestros mejores curanderos de alma para que te levantes de esa cama,
donde seguro murmuras: “No puedo... no puedo”, mientras te tapas
el sol con la cobija. La Agencia te dice: “Tú sí puedes, ¡tú sí
puedes!”. Hoy es el primer día del resto de tu vida y lo
desperdicias de esa manera tan infantil. Ya no recuerdes a tu madre
diciéndote lo inútil que eras, o cuando en estado fetal escuchabas
a tu abuela insultando a tu mamá y del lechero... ¡qué
va! ¡Vamos, levanta ese celular tan lindo y poderoso y contáctanos*,
antes de que te arrecie el desánimo y la falta de contacto con tu
carácter... ¡Que no te agarre el coco!
*Si no te decides a llamarnos todavía,
lee este anuncio cinco veces cada lunes en la mañana. Seguro que nos
vemos pronto.
ANUNCIO INSALUBRE: Un mensajero
Ya le tenemos la solución si se trata
de alguien que haga las cosas por usted. Ya no tendrá que aparecerse
en los sitios, mostrar su cara o decir algo personalmente que le
resulte embarazoso. La Agencia le tiene a los mejores Caras de
Tabla que puedan ejercer el más depurado cinismo al momento de
expresar lo que Ud. necesite para cerrar esos ciclos vitales de la
vida. “Mi vida, esto no funciona por tu falta de muestras de
afecto... y por eso termino contigo”, “Mamá: No te
llamo porque no me acuerdo nunca” o “Jefe,
no vengas a regañarme de nuevo porque lo que tengo es ganas de
renunciar por tu mala educación” pueden ser entregados por
nuestros habilidosos miembros, con total garantía de cumplimiento.
No escatimamos en esquivar botellas, piedras o zapatazos con la más
amplia sonrisa en los labios. No tema por nosotros: Contáctenos.
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