Disculpa que me ría y no sepa por qué. Perdona que no digiera la inconformidad. Dispensa mi disposición a sentirme bien y desdeñar, sin querer queriendo, los malestares del colectivo sobre tal o cual tema que nos debería aquejar más, “mucho más”. Seguramente te parezco un desconsiderado que no comparte la queja de tu grupo con la vehemencia con la que me la traes a colación. Para ti debo parecer un payaso que, agarrado de frases hechas, camina por la cuadra con la intención de chocar a los demás que, como tú, pasan el día desgarrándose hasta más no poder y se van a su casa afligidos, más por su empeño de pasarla mal, que por lo que ocurra en la realidad de la calle. Te pido disculpas de verdad, porque al no conocer tu verdadera motivación al eterno malestar, solo te juzgo e igual me voy sonriendo.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
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sábado, 30 de octubre de 2021
domingo, 9 de febrero de 2020
Estoy contento y no sé por qué
Estoy
contento y no sé por qué… y la verdad, no quiero saberlo. Algo bueno debe estar
pasando. Algo favorable debe estar rescatándome de la inquietud de siempre. Algún
equilibrio se fraguó por allá adentro y se está reflejando en este momento,
aquí afuera. Amanecí sonriendo y sin pensar en el futuro —en el que,
seguramente, habrán acciones por tomar—. Por ahora, siento que la vida se tornó
acolchada y me permite gozarla sin la sensación de deuda, de culpa o de
ilusión. Estoy contento y no tengo la menor intención de saber por qué; no
quiero analizarlo. No quiero esquematizar la situación, extraer ideas
principales y luego fabricar conclusiones, porque cuando hago eso, lo embarro
todo y lo que concluyo es que todo es relativo, que a veces se gana y a veces
no, que nuestro tiempo en el planeta es una lucha, una resistencia, una
incredulidad y una desconfianza constantes. Mejor me quedo tranquilito y dejo a
la mente descansar por un momento, porque es que, evidentemente, ahorita está
dormida.
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