Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
Mostrando entradas con la etiqueta sacrifice. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sacrifice. Mostrar todas las entradas

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Inmolación cotidiana

¿Qué te hace dedicarte a otros y a olvidarte de ti? ¿Qué extraña lógica te lleva a quitar de tu boca para darle a otros? ¿Qué te impulsa a olvidarte por completo de tu salud y a arder hasta el último aliento por quienes parecen necesitarte? ¿Qué es lo que te motiva a permanecer en esa misión que acogiste con tanta seriedad? Pues, por muy hermosa que pueda ser o parecer tu respuesta, debes tener en cuenta que todo tiene un límite. Tu mente y tu cuerpo necesitan del alimento del que estás prescindiendo, de las atenciones que estás prodigando, del amor que pareces solo tener con otras personas. Ni siquiera sabemos si esa conducta ultraaltruista tiene origen o sustento sanos, por lo que te invito a examinarte y a reformular tus tareas, a mirarte al espejo y a responder algunas preguntas fundamentales antes de retomar tu inmolación cotidiana. Sobre todo recuerda que si de verdad amas a tus protegidos, una muestra de amor sensata sería una muestra de amor por ti mismo, por quien supone que durará toda la vida para ayudar a otros.

martes, 5 de noviembre de 2019

Sin sacrificios, por favor

Por alguna extraña razón,  no me gustan los sacrificios, aunque debería; es la forma usada. Aun así, nunca he tragado con agrado ese tan popular recurso. Nunca me ha gustado dejar de vivir para vivir luego, un “luego” que no se sabe si llegará algún día o si estaremos en capacidad de detectarlo o darle la bienvenida. Engañoso, eso de sacrificarse; y es que me da la impresión de que cuando uno comienza a usar este truquito, a veces logra el objetivo y corre el peligro de que se convierta en el instrumento elegido para el avance. Detener el flujo de las propias aguas se va erigiendo como el mecanismo indiscutible a utilizar en el camino, creando baches prolongados, vacíos insoportables mientras llega lo de cumplir el sueño, el objetivo trazado, el nuevo punto de llegada. Se corre el riesgo de ser la versión moderna de eso que mientan “alguien sacrificado”, eso que va dejando escurrir cierta amargura por haber vendido unas partes de la existencia para conseguir otras, y eso, quiérase o no se quiera, se admita o no se admita, va a cobrar sus tributos de violencia, de despojo, de desolación cuando llegue el silencio. Lo que queda, para siempre, es jugar con la rentabilidad de los logros, de eso que se pudo conseguir a costa de un momento del pasado en el que necesitamos algo y nos dedicamos a otra cosa que consideramos de mayor importancia para después… una y otra vez.

domingo, 7 de abril de 2019

“Duele, pero vale la pena”

“Duele, pero vale la pena”, dicen sin parar, y más cuando tienen una platica ahorrada. Duele esto, duele aquello, duele todo lo demás, pero es que vale la pena, chico. “Vale la pena”… es una pena eso que duele. El sacrificio parece la manera efectiva, la que no pela, la que no deja de doler. Que duela, que sea una pena, que nos quite momentos reales y preciosos del presente para dizque asegurarnos un mejor futuro tiene pinta de ser la mejor receta para el éxito. Debe doler… DOLER. Si no duele, no vale la pena. Si no huele, no sentiremos que el sufrimiento nos purificó y nos dejó cicatrices que no se irán nunca y que podremos mostrar con todo ese orgullote. “Lo que fácil llegó, fácil se irá”, repite el mismo grupo de sabios del martirio, dejándole claro a los que con un poco más de talento les sale más fácil y placentero el logro, que por supuesto son algún tipo de herejes del merecimiento. Ya habré visto a algunos de estos seres adoloridos por el sacrificio de toda la vida defender su posición… hasta que duela otra vez.