Todo es perfecto como es. Pero no es perfecto porque sea bueno o agradable, sino porque las causas que producen cada acontecimiento se corresponden con una consecuencia específica. Si alguna de las causas se modifica o desaparece, la consecuencia será distinta. Teniendo esto como premisa, podemos aceptar que lo que ocurre fue lo que debió ocurrir. Que ignoremos las causas o que nos desagraden los efectos finales nos aleja de esa aceptación tan necesaria en este mundo de ignorancia, prejuicios y dramas. A pesar de que nos resulte extraño, la verdadera locura no aceptar los acontecimientos. La verdadera locura es luchar contra lo que es como debe ser dadas sus causas. Demencia es pelear en nuestras cabezas contra lo que está respaldado por la realidad. En últimas, si lo que quieres es cambiar lo que ha de ocurrir en el futuro, lo que procede es cambiar las causas en el presente. Olvídate de luchar contra el presente; acéptalo y vive de una vez el gozo que tu drama te ha ocultado hasta ahora.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
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domingo, 13 de junio de 2021
miércoles, 7 de agosto de 2019
Mira detrás
Solo
vemos los efectos. Solo detectamos inmediatamente lo que aparece enfrente.
Rarísimo cuando comprendemos que cada efecto tiene una causa, y esta, un cascada
de causas anteriores. Somos profundos analistas cuando vemos chorrear el agua,
encenderse la casa o surgir una emoción. Pero la miopía se hace patente cuando nos
aferramos a un solo porqué, cuando se obvian las causas de las causas. Sería
cuchi mirar detrás, ir más allá de la simple ojeada apurada, establecer el
contexto y dar con las causas de los síntomas actuales. Atacar el efecto nunca
funciona por mucho tiempo; es solo un alivio. Dejar una adicción se logra solo después
de identificar la cadena de causas que la produjeron, lo que implica
introspección, voluntad y hasta ayuda profesional. La cura definitiva aparecerá
cuando se ataque la causa fundamental o cuando se logre la aceptación de las
cosas como son hasta ahora. De resto, todo es pura payasada. Así, que... no sigas comprando ollas: ¡tapa la gotera!
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