Siempre ha sido así, pero es ahora cuando voy a experimentarlo. Siempre ha sido así, pero es hoy cuando me toca a mí. Siempre he rechazado amablemente los consejos en ese respecto porque la verdad no me interesaban las maneras ajenas. Siempre me vi más capaz que mis antecesores, por lo que descartaba a la primera cualquier opinión sobre el tema. Ahora vengo yo, desafiando las estadísticas, con ganas locas de ir contra la corriente y triunfar, de restregarle en la cara a mis detractores que seré quien logre eso que históricamente les ha sido imposible conseguir. Seré catalogado como un visionario, como un precursor... Claro, eso si no caigo de culo como tantos otros en el pasado y entro a formar parte de los números que siempre rechacé, de los que tanto me burlé.
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martes, 22 de septiembre de 2020
lunes, 31 de agosto de 2020
Mi YO de turno
El carro de turno, la casa de turno, el trabajo de turno, la pareja de turno… y el yo de turno. El yo de turno es una de las fascinaciones que nos trae la vida, porque siendo siempre yo, el yo de turno es un regalo del presente, una rebanada de eso que nos da por llamar vida, cada turno aportando el nivel de vivencia y conciencia que le sea posible aportar “en su turno”. No importa, entre metidas de pata, manifestaciones altisonantes de amor y golpes a la mesa de discusión, este extraño ser, Yo, va expresándose, recibiendo los carajazos correspondientes del momento; una vez en el suelo, después de cada culazo, el yo se fija, reflexiona y se levanta con mayor actitud, un paso más adelante que antes, con más capacidad que hace dos días, antes de esa crisis que le ayudó a avanzar, pero solo un poco, tampoco tanto: un día a la vez. Entrados en años, es fácil mirar atrás y comparar el yo apasionado, loco, soñador, visionario, con ese yo que sobrevivió a toda ese vendaval de experiencias y que ahora puede poner en la mesa cómo era hace 30 años, lo que es ahora y emitir una sonrisa que zigzaguea entre la nostalgia y el alivio.
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