Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
viernes, 4 de julio de 2014
Quiero endiosar a alguien
Quiero
endiosar a alguien. No importa a quién, a qué. Ya muchos lo hicieron antes con
el Sol, con Jehová, con Buda o Krishna; con animales, con montañas o rocas. Yo
quiero rendirle tributo a alguien o a algo con más propósito, con menos fe, pero
con respuesta más inmediata. Sin tanta rezadera, peregrinaciones o dietas a
juro. Necesito algo moderno, algo que, con un chasquido de dedos, devuelva todo
lo que yo le haya provisto en ritos bien procedimentados y con derecho a la
protesta. Me haré de un altar HI-TECH, con pantallas HD y megapíxeles de
divinidad. A mí me gusta estar bien, pero no me gustan los sacrificios
tradicionales… por pavosos. Propondré a la Alcaldía abrir un templo en los
centros comerciales, donde la gente salga del cine, vaya al restaurante y pase
a dejar su tributo a la nueva santidad. “Envíe una oración o expresión de
urgencia al 6661. Con sólo 6 Bs.F + IVA quedará registrado en la cola de
requerimientos. Publicidad aprobada por el INDEPABIS (aunque no nos importa:
Estamos a su nivel superior)”.
Te amo, pero no sabes escribir
Creo
que me estoy enamorando de ti… pero no sabes escribir. Yo sé, yo sé, que el
sentimiento, la cercanía tan necesitada y un horizonte en común son las cosas
más importantes… para ti. Para mí también, pero es que cuando me escribes una
carta de amor, un mensaje de correo o un mensajito por teléfono, se me “raya el
iris” tratando de armar aquel rompecabezas. Sí, chica, yo te entiendo cuando te
deshaces en tiernas expresiones en un papelito que pretende sacudirme… y lo
logra. A veces pienso que debo verte de inmediato para que no sigas escribiendo,
y me mortifica no poder escucharlo directo de tus labios rojo claro tan
preciosos y exactos; y es cuando comienzas a usar tecnología sin correctores ni
decencia. Así, que, amor de mi vida, mi casi futuro en común, si quieres
continuar con lo nuestro, prefiero tus dedos acariciando mi mejilla, mi pecho o
mi espalda cansada, porque cuando agarran un lápiz o se hacen de unas teclas, ya
sé que estoy bien jodido.
miércoles, 25 de junio de 2014
Asfixia mecánica y casi invisible
Él
se quedaba con todo. No salía de nada de lo que adquiría. Acumulaba ingentes
cantidades objetos que no desechaba después de usar, o, incluso, sin usar. “Es
por si hace falta o para una ocasión especial”, decía. Pero nunca llegó la
necesidad. Nunca llegó la ocasión especial que mereciera desempolvar lo que día
a día se convertía en vejestorio. El proceso de auto-invasión avanzaba
progresivamente, limitando, a cada minuto, los espacios holgados de su nido. Lo
que al inicio era paso para la luz, para la brisa, para la frescura, se tornaba
ahora en rincones enquistados de paquetes, de cajas, de bolsas y adornos
rociados de polvo endurecido. Era impensable mover algo, cambiarlo de lugar
para experimentar alguna novedad. El techo empujaba hacia abajo; las paredes,
hacia sí. En aquel domicilio sólo se podía caminar por entre los recovecos y
pasillos que dejaron años de entrada incesante de artefactos y enseres ya
inútiles. Pasaban los años y ya no se pudo distinguir el piso y el techo de las
paredes, y al fondo… la oscura silueta inmóvil de un hombre, aparentemente
orgulloso de sus posesiones, cualesquieran qué éstas fuesen… total, ya ni
siquiera las recordaba, a pesar de vivir sumergido en ellas, por ellas; en fin,
esclavo de ellas.
sábado, 3 de mayo de 2014
Aprovecha existir
Aprovecha.
Aprovecha para vivir, y mucho más allá de los latidos y los fluidos deambulando
químicamente por tu cuerpo, aprovecha para sentir. Los años pasan y nuestra
necedad de botar el tiempo de construcción, el tiempo juntos, sólo se detiene a
pensar cuando un susto amenaza con quitarnos lo único que sí tenemos. Aprovecha,
porque aunque vivas en el recuerdo, en el corazón de los demás, no vivirás para
siempre. Nos reuniremos y veremos tus fotos. Las anécdotas más brillantes
saldrán a relucir, pero, aunque diremos que estás ahí, no estarás allí para ti
mismo. Aprovecha para saber que te mereces, para sumergirte en ti mismo y
sentir felicidad de vez en cuando –que es suficiente–. Aprovecha para repetir
cada cosa que te guste, que te deje exhausto de probar. Aprovecha para
rellenarte de bienestar, para que cuando estés a punto de partir no sientas que
faltaron cosas importantes… ¡Date, pues!
martes, 22 de abril de 2014
No quiero tu honestidad
Hoy
no quiero tu honestidad. Por hoy no. Hoy, guárdate ese duro despliegue de
coraje que significa decir las cosas como las sientes. Por hoy, limítate a
mostrar comprensión extrema, y hasta algo de compasión. Claro que te entiendo. Hoy
tengo las defensas bajas, y lo menos que necesito ahora es que me digan
verdades. Guárdate eso que venías a
volcar con tanta determinación; replantea, incluso, la manera de decírmelo
cuando te avise. Dame la mano, anda. Déjame recostarme en tu regazo, y, por
favor, no dudes en morderte la lengua.
lunes, 21 de abril de 2014
Dulce debilidad
Cuando sonreíste supe que todo era una tramoya. Con
toda esa carota después de mi pequeña travesura, pensé que debería trabajar más
para que cedieras. No fue así. Cuando menos acordé, se te escurrió por la
comisura de los labios la tibieza de tu apenada –aunque despampanante- sonrisa.
Tu altivez inicial exigía razones, porqueses inmediatos. La cara de trasero con
la que comenzaste la pataleta era tan auténtica, tan creíble, que tuve que
invocar al dios correspondiente a la ocasión. Pero fuiste vencida, derrotada
una vez más por mis encantos retorcidos, expresados en chistes, moriquetas y
brinquitos. Aunque por ahora estoy confiado en este recurso aparentemente infalible,
debo saber que has aprendido de hoy, y
que la próxima vez me será más cuesta arriba lograr tu adorable mueca.
jueves, 10 de abril de 2014
Debo conocerte mejor...
Debo
conocerte mejor antes de lanzarme con los ojos cerrados. Debo saber más de ti
para correr por la calle con tu bandera ondeando. Necesito saber qué tan cerca
estás realmente, qué cosas podrías negociar, antes de abrir la puerta a la
ilusión, siempre tan fraudulenta. Asumo la empresa de hurgar dentro de ti, desde
lejos y de cerca, entre temas y temores, antes de hacer la apuesta definitiva. Por
ahora, sólo es un paseo infestado de pasión loca que no me deja dormir. Por ahora
no me asiste la razón como siempre espero que lo haga para salvarme. Por ahora,
estoy en el filo peligroso de proyectar para la eternidad esto que siento, sin
haber, antes, comparado con la realidad ya vivida, ya sufrida. Por ahora,
sorberé, amargamente, groseramente, gota a gota, la gloria.
martes, 1 de abril de 2014
Sugestióname
Sugestióname.
Indúceme a pensar, a sentir como mejor tengas a bien manipularme. Quiero percibir
que todo es mejor, que todo es posible. Necesito entrar en una senda de avance,
aunque sea fingido, disfrazado, forzado por mecanismos secretos que la semana
que viene agradeceré. Haz tu mejor despliegue de luces, de escenografía; ejerce
tu mejor tramoya para lograr que el burro persiga lo que él considera su
zanahoria. Pero no tienes mucho tiempo. Hipnotízame de una vez, coño, que de cuando
en cuando la realidad va reapareciendo con toda su carga de realidad, diciendo,
con vehemencia, con terrible exactitud, lo contrariado y paralizado que estoy
ahora.
domingo, 30 de marzo de 2014
Mis prejuicios favoritos
No rehuiré
la situación. La afrontaré inmediatamente, pero lo haré a mi manera. Echaré
mano a mi herramienta favorita: Mis prejuicios favoritos. Con altivez manotearé
la conversa y expondré mis criterios con reciedumbre, aunque con algo de
esguinces. Me sorprenderé cuando me vengas con esa retahíla de razones y
argumentos que, según me dices, son sustentados. Me valdré de tu origen, del
color de tu piel, de tu nacionalidad, de tu religión o de la manera en que te
amarras los zapatos para hacerte quedar mal ante la audiencia, para quedar como
el vencedor de esta diatriba absurda que, como todos sabemos, asumiste con tu
concepto raro de responsabilidad, de compromiso, de honestidad… qué ridiculez.
domingo, 2 de marzo de 2014
Sé que admiras a Carlos, pero...
Sé que admiras a
Carlos. Estoy al tanto de tu devoción por este personaje. Sé que es razonable
sensibilizarse con su trayectoria y la inspiración que te inyecta para emularlo,
para seguir sus pasos. Ahora, déjame decirte algunas cosas sobre Carlos. Carlos
no te conoce. Carlos creció y se desenvolvió en condiciones muy distintas a las
tuyas. Repito: Carlos no te conoce, ni está interesado en conocerte. Para él tú
eres sólo uno más que come cotufas con refresco mientras observas su trabajo
impecablemente ejecutado. Carlos tiene sus vicios propios, así como tú tienes
los tuyos. Nunca llegarás a ser como Carlos; tal vez puedes llegar más lejos o
más cerca que Carlos, pero nunca llegarás su lugar… porque es suyo. No
necesariamente lo que dice Carlos es lo que siente. No conoces las verdaderas
necesidades ni los demonios de Carlos, ni quizás los tuyos tampoco. Yo sé que
te haces el tonto cuando Carlos dice, desde su escenario, cosas que van en
contra tuya y de tus intereses; pero, como dije, te haces el tonto mientras sonríes
y aplaudes. Yo sé que quieres triunfar como Carlos, mi pana, pero debes buscar
tu propio camino… un camino de credibilidad y cierta dignidad. Eres libre para
decidir, pero creo que, como tu amigo, debo advertirte que estás cerca de ser
sólo un patético jalabolas platónico.
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