Agridulce bapuleo que fue perdiendo el dulce con
los días. Espectacular experimento del alma en el que el vuelto resultó mayor
que el pago. Confusa lección no aprendida que deja terrible pesar. Estoy vivo es sólo un decir que raya en
la ridiculez: ¿No es lo único que se necesita para morir? Entre recuerdos,
fantasmas y heridas disfrazadas de argumento, camino con las manos en los
bolsillos, sin una piedra qué patear, sin culpable identificable. Qué vaina
cuando no hay más culpable que el tipo del espejo, que sus maniobras inútiles
de resucitación de un moribundo encontrado en las vías del tren. No se sabe
cuándo parar. El sabotaje no para y todo sigue rodando con unas cuantas ruedas
menos, con unos cuantos suspiros fenecidos. El corazón late ya en otra nota,
con un ritmo enrarecido por
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sábado, 8 de febrero de 2014
Dulce vapuleo
Agridulce bapuleo que fue perdiendo el dulce con
los días. Espectacular experimento del alma en el que el vuelto resultó mayor
que el pago. Confusa lección no aprendida que deja terrible pesar. Estoy vivo es sólo un decir que raya en
la ridiculez: ¿No es lo único que se necesita para morir? Entre recuerdos,
fantasmas y heridas disfrazadas de argumento, camino con las manos en los
bolsillos, sin una piedra qué patear, sin culpable identificable. Qué vaina
cuando no hay más culpable que el tipo del espejo, que sus maniobras inútiles
de resucitación de un moribundo encontrado en las vías del tren. No se sabe
cuándo parar. El sabotaje no para y todo sigue rodando con unas cuantas ruedas
menos, con unos cuantos suspiros fenecidos. El corazón late ya en otra nota,
con un ritmo enrarecido por
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